España, en contra de la tendencia europea en contrabando

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La lacra del contrabando de tabaco en España es un problema de cigarrillos genuinos y no falsificados, en contra de la tendencia reflejada en el último informe de la Oficina Europea de Policía (Europol) y la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) sobre la situación en Europa de la falsificación. Este informe pone de manifiesto que los cigarrillos y envases de tabaco falsificados lideran las aprehensiones en las fronteras europeas. En nuestro país, sin embargo, la práctica totalidad de las aprehensiones realizadas corresponden a cigarrillos genuinos.

El mencionado estudio identifica al tabaco como el producto estrella en el campo de la falsificación en Europa. En este contexto, señala que el 27% de las incautaciones de artículos falsificados llevadas a cabo en las fronteras europeas en 2015, se atribuyeron al tabaco. Además, la mayoría de las aprehensiones relativas a envases falsificados, en concreto, el 74% de las unidades recuperadas, fueron de artículos asociados con productos de tabaco.

La mayoría de estos materiales de empaquetado falsos se interceptaron en las fronteras de Reino Unido, Países Bajos y Francia, identificándose a China como origen principal de los productos. El informe revela el papel clave del país asiático en términos de falsificación y piratería: el 72% de los productos falsificados en circulación por tres de los mercados más sensibles del mundo para esta práctica ilícita (la Unión Europea, Japón y Estados Unidos), proceden de China.

En 2016 se estimó que los delitos contra la propiedad intelectual provocaban al año un impacto próximo a los 400.000 millones de euros, el equivalente al 2,5% del comercio mundial. Europol y EUIPO tachan a este fenómeno criminal como una “seria amenaza para el futuro” que afecta de forma directa a nuestras economías y pone en riesgo la salud y la seguridad públicas. Este informe evidencia la importancia de la cooperación total entre todas las partes interesadas y los intermediarios, así como la necesidad de coordinar las investigaciones transfronterizas y de abordar las nuevas tecnologías que los criminales emplean en beneficio del fraude, con el fin último de acabar con esta lacra.