“Los estanqueros andaluces estamos sufriendo mucho por el contrabando de tabaco”

Continuando con la labor de acercar a la sociedad las graves consecuencias del contrabando de tabaco, la sección “La Voz de los afectados” refleja esta vez la realidad de un estanquero andaluz que prefiere mantenerse en el anonimato ante la alarmante situación con la que convive diariamente por esta lacra social.

El contrabando de tabaco deja muchos afectados. La sociedad en su conjunto sufre las consecuencias de este problema, que implica pérdidas económicas para el Estado y pone en riesgo miles de empleos. Aunque, sin duda, los estanqueros son unos de los mayores perjudicados por esta lacra social, a la que se enfrentan con cierto “abandono”. Así nos lo explica un estanquero anónimo que no quiere que se revele su identidad, precisamente por esa inseguridad derivada de su lucha frente al contrabando de tabaco. Regenta un negocio familiar de medio siglo de historia que conoce bien desde pequeño. Por ello, considera que los buenos tiempos del estanco, cuando contaba con el doble de empleados que ahora, son ya cosa del pasado.

“La situación actual en Andalucía está muy mal. Ahora vendemos la mitad que hace diez años, y no debido a que la gente fume menos. El principal problema es el contrabando de tabaco”. Nos cuenta que en la zona donde tiene su estanco, más de la mitad del tabaco que se consume procede del comercio ilegal. “El tabaco llega principalmente de Gibraltar y Canarias, donde las menores cargas impositivas hacen que los contrabandistas puedan venderlo en la Península a un precio con el que los estanqueros no podemos competir”, nos comenta. Continúa explicando que en los últimos años se ha vivido un incremento del contrabando de picadura de tabaco, “aunque el grueso sigue siendo el contrabando de cajetillas de cigarrillos”.

En conjunto, se trata de una realidad que impacta muy negativamente en la economía de estos negocios, muchos de ellos con historias familiares detrás. Su denuncia no es tanto por una cuestión de ingresos, sino de impotencia: “Los estanqueros de por aquí estamos sufriendo mucho por el contrabando de tabaco. Llevamos años aguantando, pero esto no se soluciona. Nos sentimos abandonados”.

Esta situación tiene mucho que ver con la percepción que tiene la sociedad de este mal, por lo que hay que avanzar, en su opinión, en concienciar a la sociedad, y en particular, a los jóvenes, de los riesgos y el fraude fiscal que implica. “El contrabando de tabaco está totalmente normalizado. A la gente le parece bien”. En ese sentido, este estanquero sabe de puntos de venta al público donde se comercializa con tabaco ilícito, aunque en muchas ocasiones no se pueda hacer nada por remediarlo, nos comenta. “Yo mismo he visto a personas descargando a plena luz del día la mercancía ilegal y me he tenido que ir para evitar problemas”. Por otro lado, nos cuenta que también se vende tabaco en numerosos domicilios particulares, donde la policía no puede entrar si no es con una orden judicial y los jueces no la conceden fácilmente.

Añade también que, a pesar de que la gente piense que el contrabando de tabaco da de comer a muchas familias, el dinero lo controlan mafias dedicadas al narcotráfico que, en los últimos tiempos, han empezado a embaucar a jóvenes para llevar a cabo las actividades delictivas. Con este panorama, para este estanquero hay que abordar problemas de base como son la educación y la situación económica, “sobre todo, si tenemos en cuenta la elevada tasa de paro en zonas como La Línea, que puede impulsar a los jóvenes a ganarse la vida con el contrabando, para luego dar el salto al narcotráfico”.

El testimonio anónimo de este estanquero no es sino la voz de uno de los muchos afectados económica y anímicamente por este problema con el que conviven diariamente con resignación y miedo muchos integrantes de este colectivo.