El caso irlandés, en cifras

El contrabando de tabaco en Irlanda

Irlanda es otro de los destinos predilectos para las redes de contrabando de tabaco en Europa. El 12% de los cigarrillos consumidos en el país procede del comercio ilícito, una tasa que alcanza cotas alarmantes en localidades cercanas a la capital como Tallaght y Drogheda, donde ronda el 30%. Las pérdidas de ingresos para el Estado suponen en la República cerca de 250 millones de euros anuales. Igual que en España, esta lacra se ha convertido en un negocio muy lucrativo para las mafias. Los beneficios son cuantiosos y las sanciones, bajas.

La Europol ya alertaba de este peligro en un informe sobre crimen organizado en 2011, donde el comercio ilícito de tabaco compartía espacio con otras actividades como el tráfico de drogas o la trata de personas. Según la policía europea, los destinos predilectos de los contrabandistas en el continente eran los países escandinavos, Alemania, España, Reino Unido e Irlanda, debido a los altos impuestos con los que gravan el tabaco.

El epicentro del contrabando de tabaco en Irlanda se encuentra en el condado de Monaghan, si bien uno de los más pequeños del país, pero ubicado junto a la frontera con Irlanda del Norte. Desde allí, operan la mayor parte de las redes criminales que se lucran con este negocio ilícito en el país y que, según datos recientes, obtienen beneficios cercanos a los 3 millones de euros semanales.

No obstante, la mayoría de las incautaciones se producen en localidades portuarias como la de Drogheda Port, 56 kilómetros al norte de Dublín y punto estratégico para los cargamentos procedentes de Asia. En 2013, se interceptaron en esta localidad 32 millones de cigarrillos de contrabando, valorados en 14 millones de euros.

Al igual que en España, la lacra del contrabando ha supuesto graves daños para los establecimientos locales que comercializan tabaco en el país de forma legal, cuya facturación depende en un 30% de la venta de cigarrillos. Muchos negocios, especialmente en las zonas más afectadas por el consumo de tabaco ilícito, se han visto abocados al cierre. La caída de empleo en el sector crece desde 2008.