01/04/2026
En una operación sin precedentes, la Guardia Civil, en colaboración con Europol, ha desmantelado en Barcelona una de las mayores confiscaciones registradas en España.
En una operación conjunta entre la Guardia Civil y Europol, se ha desarticulado en Barcelona una organización criminal dedicada a la fabricación, distribución y comercialización de tabaco falsificado. El operativo ha permitido incautar 100 toneladas de tabaco falsificado, valoradas en millones de euros.
Durante la rueda de prensa celebrada el pasado viernes, el delegado del Gobierno en Cataluña, Carlos Prieto, acompañado por el General Jefe de la Guardia Civil en Cataluña, Antonio Pizarro, y el Capitán Jefe de Policía Judicial de la Comandancia de Girona, Daniel Gómez, explicó que la organización operaba con una estructura altamente profesionalizada.
Según detalló Prieto, la red producía en una nave situada en Granollers (Barcelona) entre 850.000 y 900.000 cigarrillos diarios, equivalentes a unas 450.000 cajetillas, que posteriormente se comercializaban en distintos países europeos.
La operación, denominada “Yankao-Mikao”, es el resultado de dos años de investigación. El caso comenzó en el verano de 2024, cuando las autoridades detectaron la entrada de hoja de tabaco a través del paso de La Jonquera (Girona).
La organización disponía de un centro logístico en Piera (Barcelona), donde se recibía la hoja de tabaco procedente de países del este de Europa, principalmente Bulgaria y Rumanía. Desde allí se trasladaba a la fábrica clandestina de Granollers. Tal como detallaron los agentes, en esa instalación “entraban las hojas de tabaco y salían cajas como las que se venden en los estancos”.
En los registros se incautaron: 29.600 kilos de hoja de tabaco, 72.800 kilos de picadura de tabaco, casi 7 millones de láminas serigrafiadas para cajetillas, más de 1.000 cajas de filtros, material de empaquetado, 384.000 cajetillas de tabaco falsificado ya preparadas para su distribución, 107 toneladas de tabaco en hoja y picadura y maquinaria industrial.
La nave contaba con maquinaria industrial de última generación y tres líneas de producción diferenciadas: una primera línea de producción dedicada al tratamiento de la hoja y la producción de picadura; una segunda destinada a la fabricación de los cigarrillos y una tercera línea para empaquetado y etiquetado, donde los productos se hacían pasar por diferentes marcas.
Las autoridades también señalaron que las condiciones laborales de los trabajadores rozaban la explotación.
El operativo culminó con la detención de 20 personas de diferentes nacionalidades vinculadas a la organización.
Las 100 toneladas de tabaco incautadas equivalen a unos 7 millones de cajetillas, que según explicó el delegado del Gobierno en Cataluña, si se colocaran en fila llegarían desde Barcelona hasta Madrid, una distancia aproximada de 500 kilómetros. Se estima que el fraude fiscal asociado podría superar los 30 millones de euros, representando un grave perjuicio económico para la sociedad.
La organización obtenía beneficios millonarios exportando los cigarrillos falsificados en camiones a través de la frontera con Francia, desde donde se distribuían principalmente hacia países del norte de Europa.
Según las autoridades, no existen antecedentes en Cataluña de una fábrica clandestina de tabaco de este calibre, lo que confirma la creciente sofisticación de las redes dedicadas al contrabando
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